¡Tengo escritorio improvisado!
Así es, me costó 100 días darme cuenta de que mi espalda estaba sufriendo y que no podía seguir trabajando ne el sillón del living. Así que me compré una silla plegable barata de escritorio y ¡presto!
He aquí mi primer escritorio (improvisado) de trabajo, donde escribiré mis primeras novelas aprovechando la cuarentena:
¿Se ve incómodo? ¡Lo es! Pero menos que trabajar desde el sillón o desde la cama. Así que para mí este escritorio es una bendición. Especialmente porque sigo leyendo la investigación y la rutina de leer esa carpeta pesada todos los días, ya me está haciendo doler el cuello y la espalda.
¡Nos leemos!
¿Se ve incómodo? ¡Lo es! Pero menos que trabajar desde el sillón o desde la cama. Así que para mí este escritorio es una bendición. Especialmente porque sigo leyendo la investigación y la rutina de leer esa carpeta pesada todos los días, ya me está haciendo doler el cuello y la espalda.
¡Nos leemos!
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