Mi cabeza vive metida en 1940
El sábado 27 de junio complí un mes de corrido leyendo y trabajando en la investigación de la novela policial. Y cuando digo un mes significa 30 días de corrido, sin parar ningún día, avanzando entre 4 y 12 páginas de lectura y de anotaciones cada día. Eso sí, hubo un día que hice 1 sola hoja (iba a ser mi día libre, pero mi sentido de responsabilidad evitaba que me distrajera hasta que haya hecho al menos algo).
Decidí hacer esto por varias razones, pero principalmente porque nunca pensé que la cuarentena iba a ser tan larga, y me di cuenta de que si no me lanzaba hoy con la lectura de absolutamente todo el material que tengo de investigación, no lo iba a hacer nunca.
¿Por qué es importante hacerlo de corrido, dicen ustedes? Pues porque llevo ya 3 años viajando y tratando de retomar la investigación sólo cuando paraba en Chile (en la ruta es imposible hacer algo así), y no alcanzaba a agarrar vuelo cuando ya tenía que subirme a un avión otra vez. Y claro, al volver, debía comenzar de nuevo, porque perdía el hilo de lo que llevaba y eso significa que en realidad, aparte de juntar mucha información de diversas fuentes y de anotar ideas, realmente no había avanzado nada de la investigación.
Por ende, cumplo 30 días leyendo diarios de la época y anotando información, ideas y reflexiones sobre la novela en un hermoso y útil block de notas que me regaló un muy buen amigo (y, por supuesto lector ideal de estas palabras).
Adjunto una fotografía de lo que llevo avanzado solo en la primera carpeta (de un total de dos) y que, espero pueda terminar pronto, porque no he podido, ni he querido, hacer absolutamente NADA además de leer estas hojas. Acá una muestra de lo que llevo:
Yo por mi tengo el deber de volver a la lectura de la investigación. ¡Nos leemos!
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